Contexto
El proyecto se localiza íntegramente en la Comuna de Cayastá, Departamento Garay, Provincia de Santa Fe, específicamente sobre la margen derecha del río San Javier. El área posee una relevancia histórica y cultural excepcional, ya que alberga el Parque Arqueológico de Santa Fe La Vieja, sitio donde Juan de Garay fundó la ciudad original en 1573. Debido a la dinámica fluvial del río San Javier, un brazo del río Paraná Medio, la zona costera y los yacimientos arqueológicos han sufrido procesos erosivos severos y deslizamientos que amenazan la integridad del patrimonio histórico y el desarrollo urbano-turístico de la localidad. Las ruinas, declaradas Monumento Histórico Nacional, conservan testimonios únicos de la vida hispánica temprana y restos de sus primitivos pobladores, lo que fundamenta la necesidad urgente de una intervención técnica para estabilizar las barrancas. El entorno se caracteriza por un uso del suelo residencial, recreativo y educativo, con una población de aproximadamente 4,000 habitantes cuya economía depende significativamente del turismo cultural y la pesca.
Descripción Técnica
Tras un análisis multivariado de siete alternativas técnicas, se seleccionó para el proyecto ejecutivo una propuesta híbrida que integra obras de regulación y protecciones directas. Los componentes principales incluyen:
- Obras de Regulación: Ejecución de tres cierres parciales del cauce consistentes en espigones de tierra que se prolongan en el fondo mediante azudes sumergidos y terminan en terraplenes sobre la isla frente a Cayastá. Estos cierres buscan redistribuir los caudales hacia el Arroyo Los Zorros para disminuir la velocidad y erosión en el brazo principal.
- Defensas del Parque Arqueológico: Ampliación de la protección existente a lo largo de 728 metros mediante la prolongación del enrocado de piedra (60-90 cm de espesor) sobre filtro geotextil y una cubierta flexible de bloques de hormigón en la parte superior.
- Protecciones Costeras en Cayastá: Intervención en 354 metros de costa urbana mediante la restitución del talud con una pendiente 1:2, la construcción de una berma horizontal de 7 metros de ancho con veredas, mobiliario urbano y dos sectores de playa pública.
Medio Físico
El soporte físico está definido por el sistema fluvial del río Paraná Medio. El área se caracteriza por depósitos aluvionales que conforman un paisaje de islas, lagunas y albardones costeros. El régimen hidrológico presenta pulsos anuales de crecida y estiaje, influenciados por fenómenos climáticos como El Niño y La Niña, así como por el manejo de las altas cuencas. El suelo presenta una agresividad química que requiere previsiones técnicas especiales, como protección catódica en caso de usar estructuras metálicas. La geomorfología regional está marcada por un meandro maduro en el brazo Cayastá, que tiende naturalmente al corte, proceso que las obras de regulación buscan estabilizar para proteger el frente continental.
Biodiversidad
La zona de intervención es un ecotono entre dos biomas: el Espinal y el Delta e Islas del Paraná. La flora original del Espinal se encuentra degradada por la actividad agropecuaria, aunque persisten ejemplares de algarrobo, aromito y ombú. En la zona de islas y selva en galería dominan el sauce criollo, el timbó y el seibo. La fauna es diversa, destacándose peces como el sábalo (50% de la biomasa íctica), surubíes, dorados y manguruyús. Entre las aves son frecuentes el biguá, garzas blancas, cigüeñas y diversas especies de patos sometidas a caza de subsistencia. El ecosistema de humedales interiores es crítico para la reproducción de especies nativas y se verá influenciado por los cambios en la dinámica hídrica derivados de los cierres parciales.
Plan de Gestión
El Plan de Gestión Ambiental (PGA) se divide en etapas constructiva y operativa. Durante la construcción, el contratista debe implementar programas de control de calidad de agua, manejo de vegetación y fauna, y un programa crítico de detección y rescate de patrimonio arqueológico supervisado por especialistas. Se establecen medidas de mitigación para el ruido, polvos y vibraciones, priorizando el trabajo desde barcazas para evitar dañar la barranca. Para la etapa operativa, se ha diseñado un Programa de Vigilancia y Monitoreo que incluye el seguimiento trimestral de parámetros organolépticos, físico-químicos y microbiológicos del agua, además de controles de sedimentación y erosión en el brazo Cayastá y el Arroyo Los Zorros. También se contempla la restauración del paisaje mediante cortinas forestales de especies nativas para mitigar el impacto visual de los terraplenes.
Conclusión
El estudio concluye que ambas alternativas principales analizadas son ambientalmente viables, ya que no presentan impactos negativos críticos irreversibles. La Alternativa de Regulación fue seleccionada por ofrecer beneficios sociales superiores, garantizando la protección de todo el meandro y fomentando el uso recreativo mediante la creación de playas y paseos costeros. Aunque genera mayores impactos visuales y bióticos temporales, estos son mitigables a través de la revegetación y el monitoreo constante. La obra se considera vital para asegurar la supervivencia del Parque Arqueológico de Santa Fe La Vieja, permitiendo su puesta en valor educativa y turística a nivel internacional, con una vida útil estimada de al menos 50 años.