Contexto
El proyecto surge como una respuesta integral a la problemática de la Gestión de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU) en la Región del Alto Valle de la Provincia de Río Negro. El objetivo central es dotar a la zona de un sistema de gestión global que permita el cierre técnico, clausura y reconversión de los seis basurales a cielo abierto (BCA) que operan actualmente en las localidades involucradas: Campo Grande, Contralmirante Cordero, Cinco Saltos, Cipolletti, General Fernández Oro y Allen. Estos basurales representan una amenaza socioambiental significativa por su cercanía a barrios y cursos de agua, además de afectar la salud de los recuperadores informales. Se estima que el proyecto beneficiará directamente a 177.710 habitantes (datos de 2020), con una generación de residuos de aproximadamente 131,9 toneladas diarias. El desarrollo de este Estudio de Impacto Ambiental (EIA) se realiza bajo la normativa nacional y provincial, específicamente la Ley 3.266 de Evaluación de Impacto Ambiental de Río Negro.
Descripción Técnica
La infraestructura principal se divide en dos nodos operativos clave: el Relleno Sanitario Regional en Allen y el Eco Centro en Cipolletti. El relleno sanitario regional se emplaza en un predio municipal de 104 hectáreas (Lote 17, Sección XXVI), diseñado para una disposición estándar con compactación en celdas mediante topadora y un horizonte de gestión de 20 años. Por su parte, el Eco Centro Cipolletti, ubicado en un predio de 20 hectáreas, funcionará como estación de transferencia mediante contenedores Roll Off de 30 m3 y contará con plantas de separación manual, tratamiento de áridos, neumáticos fuera de uso (NFU), vidrios y un área de compostaje. La logística implica que cinco municipios transporten sus residuos a Cipolletti, desde donde se transferirán los rechazos hacia Allen para su disposición final. Se proyecta alcanzar una tasa de recuperación del 35% de los RSU para el sexto año del proyecto.
Medio Físico
El área se caracteriza por un clima árido y desértico, con escasas precipitaciones anuales, altas amplitudes térmicas y vientos moderados a fuertes provenientes del oeste y sudoeste. Geológicamente, la zona presenta sedimentos cuaternarios sobre una suave pendiente hacia las planicies aluviales de los ríos Neuquén y Negro. Afloran rocas antiguas del Subgrupo Río Colorado (Formación Anacleto), caracterizadas por fangolitas homogéneas. Los suelos pertenecen mayoritariamente al orden de los Entisoles, específicamente el suborden Torrifluvente típico, con texturas que varían de arenosas a franco-limosas, alta velocidad de infiltración y muy bajo contenido de materia orgánica debido a la aridez. Hidrogeológicamente, el nivel freático se encuentra por debajo de la columna areno-limosa, protegido por las rocas sedimentarias menos permeables del Grupo Neuquén.
Biodiversidad
El proyecto se inserta en la ecorregión del Monte, específicamente en la subregión de Llanuras y Mesetas. La vegetación predominante es la estepa arbustiva xerófila, dominada por el jarillal (género Larrea, como Larrea divaricata y L. cuneifolia), además de especies como el molle (Schinus johnstoni) y la uña de gato (Chuquiraga erinacea). En cuanto a la fauna, se registran adaptaciones a condiciones extremas, incluyendo mamíferos como el puma, guanaco, vizcacha y diversos zorros. Entre los reptiles destaca la tortuga terrestre (Chelonoidis donosobarrosi), catalogada como especie amenazada. Sin embargo, el diagnóstico destaca que los sitios de implantación están altamente antropizados por la actividad previa de disposición de residuos y agricultura, por lo que no se afectan ecosistemas únicos o áreas naturales protegidas de forma directa.
Plan de Gestión
El Plan de Gestión Ambiental y Social (PGAS) contempla programas de protección ambiental para todas las etapas: construcción, operación y abandono. Incluye medidas de mitigación para el control de polvo, ruidos, manejo de lixiviados y venteo de gases. Un componente crítico es el Plan de Inclusión Social (PISO), orientado a la formalización y mejora de las condiciones laborales de los recuperadores informales que actualmente trabajan en los BCA. El PISO busca promover la inclusión educativa, sanitaria y cultural, asegurando que no se pierdan fuentes de ingreso durante la transición al nuevo sistema. Se establecen también mecanismos de atención de reclamos y capacitación del personal en protección del patrimonio arqueológico y paleontológico ante posibles hallazgos durante los movimientos de suelo.
Conclusión
La evaluación determina que la importancia media del impacto total del proyecto es baja. La implementación del sistema GIRSU regional representa un beneficio ambiental neto al sustituir la disposición descontrolada en BCA por tecnologías de relleno sanitario impermeabilizado y centros de recuperación de materiales. Los beneficiarios directos serán los ciudadanos de las seis localidades, quienes accederán a un entorno más saludable y una gestión de residuos acorde a las exigencias legales vigentes. El éxito a largo plazo dependerá de la articulación entre los municipios, la educación ambiental para la separación en origen y la sostenibilidad económica del consorcio regional. El proyecto no solo resuelve un problema de ingeniería sanitaria, sino que aborda la deuda social con los recuperadores de la economía popular.