Contexto
El proyecto, impulsado por el Sr. Gastón Alberto González en representación de la firma Tigonbu S.A., consiste en la instalación y operación de una planta de biogás en el establecimiento agroindustrial Huelucan. Este recinto se localiza en el sur de la provincia de San Luis, aproximadamente a 10 km de Buena Esperanza. Con una inversión estimada de doce millones de dólares, el proyecto busca integrar la producción agrícola con un modelo de economía circular que ya incluye cultivos de maíz y soja (8.000 ha), una fábrica de bioetanol y un feedlot con 4.000 cabezas de ganado bovino. La iniciativa surge para dar valor agregado a los subproductos del feedlot (estiércol) y la agricultura (forraje), reduciendo costos energéticos de la planta de bioetanol y generando excedentes eléctricos para el Sistema Interconectado Nacional bajo el programa RenovAr.
Descripción Técnica
La tecnología adoptada es la digestión anaeróbica húmeda de flujo continuo. El proceso utiliza diariamente unas 64,4 m³ de estiércol bovino recolectado mediante sistemas mecánicos 'scrapper' y aproximadamente 95 toneladas de forraje de maíz picado como co-sustrato. El sistema consta de dos digestores primarios y dos secundarios, tanques de acero tricapa con aislamiento térmico y calefacción interna para operar en rangos mesofílicos (38-40°C). La planta tiene una capacidad de producción de 19.915 m³/día de biogás, con una concentración de metano cercana al 57%. Este gas es purificado mediante desulfuración biológica y filtros de carbón activado antes de alimentar dos módulos de cogeneración con motores de Ciclo Otto, sumando una potencia eléctrica nominal de 2 MW. Además del biogás, el proceso genera digestato, un lodo estabilizado rico en NPK que se separa en fases líquida y sólida para su uso como biofertilizante en los cultivos del propio establecimiento.
Medio Físico
El área de estudio presenta un clima templado y semiárido, con una precipitación anual entre 500 y 600 mm y una marcada amplitud térmica. Geológicamente, el sitio se ubica sobre sedimentos del período Cuaternario dentro de la Cuenca de Mercedes, caracterizada por planicies aluviales y medanosas. Los suelos predominantes pertenecen a la serie Buena Esperanza, clasificados taxonómicamente como Ustipsammentes típicos. Estos suelos son de textura arenosa fina, excesivamente drenados, con muy baja retención de humedad y escasa materia orgánica, lo que les confiere una elevada susceptibilidad a la erosión eólica. En cuanto al recurso hídrico, no existen cursos superficiales permanentes en la zona (Cuenca Llanura Sur), por lo que el abastecimiento depende de acuíferos subterráneos situados a profundidades relativamente bajas (napa freática a unos 5 m).
Biodiversidad
La zona se inserta en la región fitogeográfica del Espinal, específicamente en el Distrito del Caldén. Debido al histórico uso agropecuario del establecimiento Huelucan, la vegetación natural original ha sido reemplazada mayoritariamente por cultivos extensivos, aunque persisten relictos o isletas de bosque de caldén (Prosopis caldenia) en el área de influencia que no serán afectados directamente por la obra. La fauna local incluye especies nativas adaptadas a entornos rurales como el venado de las pampas (poblaciones relictuales en San Luis), el gato montés, el zorro gris y el ñandú. También se registra la presencia de especies introducidas como el jabalí y el ciervo colorado. El proyecto prevé medidas para evitar el hostigamiento de la fauna y la prohibición de caza por parte del personal.
Plan de Gestión
El Plan de Gestión Ambiental y Social (PGAS) se estructura en programas específicos para las fases de construcción y operación. Las medidas incluyen:
- Gestión de residuos: Clasificación y disposición de RSU, efluentes y residuos peligrosos (corrientes Y8, Y9 y Y48).
- Control de erosión: Riego para control de polvo y mantenimiento de la estructura del suelo durante movimientos de tierra.
- Higiene y Seguridad: Uso obligatorio de EPP, capacitaciones periódicas y señalización de áreas críticas.
- Plan de Contingencias: Protocolos de respuesta ante incendios forestales, explosiones, fugas de biogás y derrames de líquidos.
Conclusión
La evaluación concluye que el proyecto es ambientalmente sustentable y económicamente viable. Los impactos negativos identificados, concentrados mayoritariamente en la etapa de construcción (movimiento de suelos, ruido), son de importancia moderada a baja y mitigables mediante el PGAS. Por el contrario, los impactos positivos son significativos a largo plazo: reducción drástica de emisiones de metano y olores del feedlot, saneamiento de patógenos, generación de energía renovable constante (24h) y mejora de la calidad de los suelos mediante el uso de biofertilizantes orgánicos. El proyecto se erige como un modelo de desarrollo que fortalece la seguridad energética regional y promueve la inclusión social a través de la creación de empleo calificado en un medio rural.