Contexto
El Proyecto Malla 313 B se inscribe en el sistema de Contratos de Recuperación y Mantenimiento (C.Re.Ma.) gestionado por la Dirección Nacional de Vialidad (DNV). El objetivo primordial es realizar una ampliación de los contenidos socio-ambientales para cumplir con las normativas específicas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entidad financiadora del proyecto. La obra se localiza en la Provincia de Mendoza, vinculando tramos estratégicos de la Ruta Nacional N° 40 y la Ruta Nacional N° 143, los cuales sirven como eslabón vital para la interconexión de los tres principales oasis productivos de la provincia: el oasis del Gran Mendoza en el norte, el valle de Uco en el centro y el oasis de San Rafael en el sur. Esta infraestructura vial es fundamental para el transporte regional e internacional, actuando como colectora del flujo vehicular entre el Atlántico y el Pacífico a través de diversos pasos cordilleranos. El estudio evalúa las acciones necesarias para rehabilitar la calzada existente, que presenta deterioros como fisuración, baches y ahuellamiento, afectando la seguridad vial y los costos de transporte.
Descripción Técnica
El proyecto comprende una longitud total de 145,74 km, dividida técnicamente en cinco secciones operativas. Las Secciones 1 y 2 pertenecen a la RN N° 40, sumando 41,43 km, mientras que las Secciones 10, 11 y 12 corresponden a la RN N° 143, con una extensión de 104,31 km. Las tareas previstas son de rehabilitación casi exclusiva sobre la calzada existente e incluyen bacheo, sellado de fisuras, corrección de deformaciones, fresado, ejecución de carpetas bituminosas y recubrimiento de taludes. Específicamente, en la RN N° 40 (Pareditas - Tunuyán), se proyectan carpetas de concreto asfáltico en caliente con espesores de 0,04 a 0,06 m y anchos de calzada de 7,30 m. En la RN N° 43, las obras contemplan refuerzos de borde para ensanche, restitución de banquinas granulares y la readecuación hidráulica de alcantarillas en puntos críticos como el A° La Hedionda y el Río Tunuyán. El diseño busca restituir las condiciones de serviciabilidad y seguridad vial sin alterar la traza original.
Medio Físico
La zona de estudio se inserta en la denominada diagonal árida argentina, caracterizada por la escasez de precipitaciones, con una media anual de 250 mm en la planicie y 300 mm en la región cordillerana. El clima predominante, según la clasificación de Köppen, incluye las variantes de desértico (BW) y seco de estepa (BS), con temperaturas medias anuales de aproximadamente 13,5° C y la influencia marcada del viento Zonda, un fenómeno cálido y seco que desciende de los Andes. Geológicamente, el proyecto atraviesa la Depresión de los Huarpes o Graben de Tunuyán, una cuenca de antepaís rellenada con depósitos continentales del Cenozoico. Hidrológicamente, el área se vincula con la Cuenca del río Tunuyán Superior y la cuenca del Río Diamante, donde los recursos subterráneos son vitales para el riego de los oasis. Los suelos son predominantemente Entisoles (Torriortentes y Torrifluventes), de texturas franco arenosas, con baja materia orgánica y presencia de niveles de grava a profundidad variable.
Biodiversidad
El área del proyecto se extiende sobre las provincias fitogeográficas del Monte y la Estepa Patagónica. La vegetación natural es xerófila y achaparrada, destacándose comunidades de Larrea (jarilla), Prosopis flexuosa (algarrobo dulce) y pastizales de Stipa (coirón). Especies como la jarilla son consideradas flora provincial protegida por ley, mientras que el algarrobo es fundamental para la conservación de bosques nativos, aunque el proyecto no impacta directamente sobre áreas boscosas extensas. En cuanto a la fauna, el entorno alberga especies emblemáticas como el Guanaco (Lama guanicoe), el Cóndor andino (Vultur gryphus) y el Pichiciego (Chlamyphorus truncatus), este último vulnerable y endémico de la región. También se identifica la presencia de predadores como el Puma concolor y aves rapaces como el Águila coronada, categorizada en peligro de extinción. La zona de camino actúa como corredor de fauna y reservorio de semillas autóctonas, por lo que se prohíbe la caza y se exige la preservación de la vegetación compatible con la seguridad vial.
Plan de Gestión
El Plan de Manejo Ambiental y Social (PMAyS) es el instrumento rector para mitigar los impactos negativos y potenciar los positivos. Este plan incluye programas obligatorios de capacitación para el personal en temas de manejo de residuos sólidos, sustancias peligrosas, seguridad e higiene, y prevención de enfermedades. Se establecen medidas estrictas para el control de la contaminación del agua, aire y suelo, incluyendo el riego sistemático de caminos auxiliares para mitigar el material particulado y la impermeabilización de áreas de almacenamiento de combustibles con recintos de contención. Un componente crítico es el Mecanismo de Resolución de Quejas y Conflictos, que asegura un canal de comunicación transparente con las comunidades locales de Tunuyán, San Carlos y San Rafael mediante libros de quejas en los obradores y cartelería informativa. Además, se contempla el monitoreo de parámetros fisicoquímicos en aguas y suelos, así como un registro de atropellamiento de fauna para evaluar la eficacia de la señalización instalada.
Conclusión
La evaluación de impacto ambiental concluye que la ejecución de la Malla 313 B generará beneficios socioeconómicos significativos y permanentes, tales como el fortalecimiento de las economías regionales, la reducción de costos operativos vehiculares y la mejora sustancial en la seguridad vial de los usuarios. Si bien se identificaron impactos negativos durante la etapa constructiva, estos se califican como bajos a moderados, de carácter temporal y espacialmente acotados a la zona de camino existente, la cual ya ha sido intervenida antropogénicamente de forma previa. La correcta implementación de las medidas de mitigación descritas en el PMAyS, sumada a la vigilancia por parte de la Inspección de Obra y el C.E.G.A., garantiza que las obras sean ambientalmente viables y socialmente responsables. En última instancia, la recuperación de estas rutas troncales es imprescindible para evitar el colapso de la infraestructura vial y asegurar la conectividad regional bajo estándares de desarrollo sostenible.