Contexto
El proyecto del Centro Ambiental El Borbollón surge como una respuesta prioritaria a la problemática del manejo de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) en la Zona Metropolitana de la Provincia de Mendoza, que incluye a los departamentos de Capital, Guaymallén, Godoy Cruz, Las Heras, Maipú, Lavalle y Luján de Cuyo. Esta iniciativa se enmarca en el Plan Provincial de Residuos Sólidos Urbanos y cuenta con el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), bajo el préstamo 3249. La situación diagnóstica previa indicaba que solo el 46% de los residuos de la región tenían una disposición controlada, mientras que el resto terminaba en basurales a cielo abierto como Campo Papa, Puente de Hierro y Campo Cacheuta, generando graves riesgos para la salud pública y el ambiente. El proyecto busca no solo la disposición final, sino la remediación de estos focos de contaminación una vez que el centro esté operativo. El sitio seleccionado en el distrito Capdevila de Las Heras fue validado tras una evaluación multicriterio que consideró factores territoriales, hidrogeológicos y logísticos, resultando el más apto para albergar infraestructura de saneamiento a largo plazo.
Descripción Técnica
El Centro Ambiental está diseñado como un sistema integral que combina una Planta de Separación, un sector de Compostaje y un Relleno Sanitario de última generación. La Planta de Separación tiene una capacidad nominal de 100 a 120 toneladas diarias, destinada a procesar materiales provenientes de la recolección diferenciada para reinsertarlos en el circuito económico. El sistema de disposición final se basa en la construcción de cuatro módulos sucesivos con una vida útil total de 20 años. El Módulo 1, con un horizonte de 5 años, posee dimensiones de 420 m x 480 m y un volumen disponible de más de 2.7 millones de m3. Operativamente, el relleno funcionará como un biorreactor mediante la reinyección de lixiviados para acelerar la estabilización de la materia orgánica y prolongar la vida útil de las celdas. La infraestructura incluye además un sistema de gestión de biogás con pozos de venteo, quemadores y monitoreo continuo para prevenir incendios o explosiones. La inversión total inicial estimada para la primera etapa asciende a aproximadamente $304.500.000 (valores 2017).
Medio Físico
El entorno físico del proyecto se caracteriza por una topografía accidentada con presencia de lomadas y áreas previamente excavadas, lo que minimiza el impacto visual de los módulos que alcanzarán una altura final de 15 metros sobre el nivel del suelo actual. El perfil edáfico será modificado irreversiblemente debido a las excavaciones y movimientos de suelo necesarios para la impermeabilización de las celdas. Para proteger el recurso hídrico, se ha proyectado una doble barrera: una capa de 30 cm de suelo bentonítico compactado y una geomembrana de PEAD de 2000 micrones. En relación a las aguas superficiales, el Canal Moyano bordea el predio; aunque recibirá excedentes pluviales, no se prevé afectación de su calidad siempre que se mantengan los sistemas de conducción y lagunas de almacenamiento de aguas de lluvia. La calidad del aire se verá afectada puntualmente por material particulado y gases de combustión durante las obras, riesgos que serán mitigados con riego sistemático de caminos y mantenimiento de maquinaria. No se esperan cambios en los niveles freáticos de la zona.
Biodiversidad
La biodiversidad en el área de estudio presenta comunidades adaptadas a la aridez de la región, con un rol ecológico vital en la protección del suelo contra procesos erosivos. El proyecto contempla la remoción de aproximadamente 90 hectáreas de cobertura vegetal natural, lo cual generará una pérdida directa de hábitat para especies de flora y fauna local, como roedores y aves. Sin embargo, se ha determinado que no se afectarán comunidades endémicas o protegidas, ya que las unidades florísticas están representadas en las áreas colindantes. El Plan de Forestación es una medida compensatoria clave, diseñando una pantalla perimetral con estratos de especies como Cupresus sempervirens, Casuarina cunninghamiana y Schinus molle para amortiguar ruidos, olores y retener material particulado. Para el sector de edificios se utilizarán especies ornamentales como Jacaranda mimosifolia y Liquidambar styraciflua. Respecto a la fauna nociva, se implementarán campañas de desinsectación y desratización periódicas para evitar la proliferación de vectores atraídos por los residuos.
Plan de Gestión
El Plan de Manejo Ambiental (PMA) es el eje rector para mitigar y controlar los impactos negativos identificados en todas las fases del proyecto. Este incluye un Programa de Monitoreo Ambiental exhaustivo que supervisará la calidad del aire (biogás, partículas, ruido), del suelo (estabilidad, migración de gases) y del agua (lixiviados, freáticos, Canal Moyano) con frecuencias que varían de mensuales a anuales. Se ha definido un costo anual para estas tareas de monitoreo de aproximadamente $439.970. El Plan de Contingencias establece protocolos ante riesgos operacionales como incendios, explosiones por metano, derrames de combustibles y rotura de membranas, así como riesgos naturales (sismos y viento zonda) . Un aspecto social destacado del plan es el programa de inclusión laboral, destinado a absorber a los separadores informales que actualmente operan en condiciones precarias en basurales a cielo abierto, integrándolos a la Planta de Separación bajo normas de higiene y seguridad laboral.
Conclusión
La evaluación de impacto ambiental concluye que el Centro Ambiental El Borbollón es una obra de saneamiento de alto interés público que transformará positivamente la gestión de residuos en Mendoza. Aunque la construcción y operación generan impactos negativos localizados sobre el suelo y el aire, estos son manejables y reversibles a través de las medidas de mitigación y el riguroso Plan de Manejo Ambiental propuesto. El análisis comparativo de alternativas utilizando el software Expert Choice arrojó una preferencia del 73% para la situación 'con proyecto' frente a la actual, fundamentada en la eliminación de los basurales incontrolados y la mejora sustancial en la protección de acuíferos y salud pública. La implementación de tecnologías de última generación en impermeabilización y captura de gases garantiza un sitio de disposición final seguro, sustentable y socialmente inclusivo para los próximos 20 años en la región metropolitana.