Contexto
La Ruta Nacional Nº 7 es un corredor bioceánico de vital importancia para la República Argentina, ya que recorre el país de este a oeste, uniendo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con la Provincia de Mendoza y, a través del Túnel Internacional Cristo Redentor, con la República de Chile. Este eje representa un motor primordial para el desarrollo de los países del Mercosur, facilitando el tránsito de turistas y el comercio de mercancías hacia los mercados del Pacífico y el continente asiático. El proyecto se enfoca específicamente en la rehabilitación y mejora de un tramo de 43,95 km de longitud situado en la zona noroeste de la Provincia de Mendoza, dentro de los departamentos de Luján de Cuyo y Las Heras. La intervención comienza en el Km 1096,90, tras el puente sobre el Río Blanco, y finaliza en el Km 1141,00, antes del ingreso al valle de Uspallata. La obra se justifica por el deterioro de la actual capa de rodamiento, que presenta fisuras, baches y deformaciones debido al intenso tránsito de carga pesada, el cual representa más del 47% del volumen total de vehículos.
Descripción Técnica
La obra se define técnicamente como una repavimentación y refuerzo estructural de la calzada existente. Los trabajos principales incluyen:
- Fresado de la carpeta de rodamiento en zonas degradadas.
- Ejecución de una base bituminosa de entre 6 y 10 cm de espesor según la sección.
- Colocación de una carpeta de rodamiento de concreto asfáltico en caliente tipo SMA (Stone Matrix Asphalt) de 6 cm de espesor.
- Pavimentación y alteo de banquinas con material granular y riego de imprimación.
- Mejora del sistema de drenaje mediante la construcción y revestimiento de cunetas de guardia de hormigón con sección triangular.
- Restitución de bermas para estabilizar taludes erosionados por el clima.
- Instalación de sistemas de contención certificados (tipo New Jersey de hormigón y defensas metálicas) para elevar la seguridad vial.
- Señalamiento vertical y horizontal completo.
Medio Físico
El proyecto se desarrolla en una zona con topografía de montaña a media ladera, caracterizada por pendientes pronunciadas y limitaciones geométricas en el trazado. Geológicamente, el área atraviesa las provincias de la Precordillera, Cordillera Frontal y Cordillera Principal. En la Cordillera Frontal predominan vulcanitas ácidas, tobas e ignimbritas del Grupo Choiyoi, mientras que en la Cordillera Principal abundan depósitos sedimentarios marinos y continentales del Jurásico y Cretácico. El clima varía según la altitud, desde seco de estepa en las planicies hasta clima polar de tundra en las altas cumbres, con temperaturas medias anuales que oscilan entre los 17°C y menos de 10°C. El recurso hídrico principal es el Río Mendoza, que discurre paralelo a la traza y recibe aportes de ríos nivo-glaciales como el Blanco y el Colorado. La zona presenta un riesgo sísmico muy elevado (Zona 4), con una aceleración del suelo de 0.35g, y susceptibilidad a procesos de remoción en masa como caída de rocas y flujos de detritos.
Biodiversidad
La zona de influencia se localiza en el ecosistema del Monte y Cardonales de la Prepuna. La flora se distribuye en pisos altitudinales; por debajo de los 1800 m s.n.m. dominan especies de la Provincia del Monte como la jarilla (Larrea divaricata), el alpataco (Prosopis alpataco) y el retamo (Bulnesia retama). En altitudes superiores, dentro de la Provincia Altoandina, se encuentran plantas en cojín como la yareta (Mulinum crasifolium) y diversas especies de Adesmia. En cuanto a la fauna, se destaca la presencia de mamíferos como el guanaco, el puma, el zorro culpeo y el tucotuco. Entre las aves sobresalen el cóndor andino, el águila de la sierra y el ñandú petiso. El corredor se encuentra próximo a importantes Áreas Naturales Protegidas como el Parque Provincial Aconcagua, el Monumento Natural Puente del Inca, el Parque Provincial Volcán Tupungato y el Parque Provincial Cordón del Plata, que protegen glaciares y ecosistemas de alta montaña.
Plan de Gestión
El Plan de Manejo Ambiental (PMA) se estructura en siete programas operativos diseñados para mitigar los impactos negativos, especialmente durante la etapa de construcción. Las medidas clave incluyen:
- MIT-2 (Control de Emisiones): Riego periódico con agua de caminos y frentes de obra para minimizar el polvo en suspensión, y uso de filtros en la planta asfáltica.
- MIT-3 y MIT-4 (Gestión de Residuos y Efluentes): Clasificación y disposición final de residuos urbanos y peligrosos, y uso de cámaras interceptoras de grasas y aceites en obradores.
- MIT-8 (Contingencias): Plan de respuesta ante derrames de hidrocarburos, incendios o eventos sísmicos.
- MIT-11 (Comunicación): Programa de notificación a pobladores y usuarios sobre desvíos y cortes de ruta.
- Programa de Monitoreo: Control mensual de la calidad del aire (material particulado) y niveles de ruido (IRAM 4062).
Conclusión
La evaluación de impacto ambiental concluye que, si bien la etapa de construcción genera impactos negativos temporales (ruido, polvo e interferencia en el tránsito), estos son mitigables mediante la aplicación estricta del PMA. En contraste, la etapa de operación presenta impactos positivos significativos y permanentes, relacionados con la mejora sustancial en la seguridad vial, la reducción de tiempos de viaje, la optimización de los costos de transporte para el comercio regional y el fomento de actividades turísticas en los oasis de Potrerillos y Uspallata. La rehabilitación del tramo es considerada ambientalmente viable siempre que se cumplan las medidas de mitigación y restauración de áreas afectadas como yacimientos y obradores.