Contexto
El Proyecto Parque Solar Fotovoltaico El Alamito 6 MVA se localiza en el Paraje El Alamito, dentro del Departamento Chos Malal de la Provincia del Neuquén, Argentina. Este emprendimiento es impulsado por la Agencia de Inversiones del Neuquén (ADI NQN S.E.P.) con el objetivo primordial de diversificar la matriz energética provincial mediante el aprovechamiento del recurso solar de la zona. El sitio de emplazamiento fue seleccionado tras evaluar condiciones óptimas de irradiación solar, acceso a infraestructura eléctrica preexistente y cercanía a rutas principales como la Ruta Provincial N° 43. El proyecto se desarrolla en un polígono de 14 hectáreas dentro de un área fiscal mayor de 160 hectáreas, situándose en un entorno rural al norte de la Sierra del Mayal y al noroeste del Cerro de La Parva.
Descripción Técnica
La instalación consiste en un parque de generación eléctrica mediante energía solar fotovoltaica con una potencia nominal de 6 MVA. La configuración técnica adoptada contempla el uso de módulos fotovoltaicos policristalinos de 330 W (modelo GLC-P6/71) montados sobre estructuras fijas o seguidores solares (trackers) con una inclinación optimizada de 55° para maximizar la captación anual. El sistema incluye estaciones de transformación (PVBox) de 2,72 MVA, inversores Schneider XC-680 para la conversión de corriente continua a alterna, y transformadores elevadores de 1,36 MVA. La interconexión eléctrica se realizará mediante una línea aérea de media tensión de aproximadamente 110 metros que conectará la Subestación Transformadora del Parque con la Subestación El Alamito (existente), operando en una red de 33 kV que abastece a las localidades de Andacollo y Chos Malal.
Medio Físico
Geológicamente, el área se inserta en la Cuenca Neuquina, específicamente sobre afloramientos del Grupo Mendoza, caracterizado por formaciones como Tordillo, Vaca Muerta, Mulichinco y Agrio. El relieve presenta pendientes que varían desde zonas planas a levemente onduladas (2-8%) hasta sectores fuertemente ondulados asociados al Cerro de La Parva. Los suelos predominantes son de tipo Entisoles y Aridisoles, desarrollados bajo un edafoclima arídico con balance hídrico negativo, lo que resulta en suelos esqueléticos con presencia de gravas y niveles variables de calcáreo. El clima se clasifica como subhúmedo seco y mesotermal, con temperaturas medias anuales entre 11 y 12°C y precipitaciones que oscilan entre 400 y 500 mm anuales, concentradas mayormente en otoño e invierno. La hidrología superficial está marcada por la presencia de cauces temporales y líneas de escurrimiento que drenan hacia el Arroyo Chacay Melehue.
Biodiversidad
El área del proyecto se encuentra en una zona de transición fitogeográfica entre las provincias del Monte y la Patagonia (Distrito de Payunia). La vegetación se define como una estepa arbustiva media a alta con una cobertura vegetal baja, de entre el 20 y 30%. La especie dominante es el molle (Schinus johnstonii), que crece formando montículos circulares sobre arena consolidada, acompañada por jarilla de río (Larrea nitida), zampa (Atriplex lampa) y pichana (Cassia aphylla). En cuanto a la fauna, se registran especies típicas andino-patagónicas como el zorro gris (Lycalopex griseus), el gato montés y diversos roedores como el tunduque. Entre la avifauna destacan el loro barranquero (Cyanoliseus patagonus), el choique y el carancho. Se observa además una fuerte influencia de fauna doméstica (caprinos, vacunos y equinos) debido a la actividad de crianceros locales en las inmediaciones.
Plan de Gestión
El Plan de Gestión Ambiental (PGA) establece medidas preventivas, de mitigación y remediación para cada etapa del proyecto. Durante la construcción, se prioriza el control de emisiones de polvo y ruido, la gestión adecuada de residuos sólidos y efluentes cloacales (mediante baños químicos), y la delimitación estricta de áreas de trabajo para minimizar el desmonte de vegetación nativa. Se implementarán bandejas de contención para evitar la contaminación del suelo por hidrocarburos en maquinaria. Para la etapa operativa, se prevén planes de mantenimiento preventivo y limpieza de paneles utilizando métodos de bajo consumo hídrico. El plan incluye un programa de contingencias para incendios, derrames y accidentes, además de medidas de seguridad para la avifauna en las líneas de interconexión. Al concluir la vida útil de 25 años, se contempla el desmantelamiento de la infraestructura y la restauración morfológica del sitio para devolverlo a sus condiciones originales.
Conclusión
El Estudio de Impacto Ambiental concluye que el proyecto es ambientalmente viable. Si bien se identifican impactos negativos temporales durante la fase de construcción, principalmente relacionados con la alteración del suelo, el aire y el paisaje, estos son moderados y mitigables mediante la aplicación rigurosa del PGA. Por el contrario, el proyecto genera impactos positivos significativos de carácter permanente, tales como la generación de empleo local, el fortalecimiento de la infraestructura eléctrica regional y la contribución a la sostenibilidad ambiental mediante la producción de energía limpia y renovable, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles en el norte neuquino.