Contexto
El presente Estudio de Impacto Ambiental (EIA) ha sido elaborado en febrero de 2025 para la empresa Pan American Energy S.L. Sucursal Argentina, con el objetivo de obtener la autorización para la construcción y operación de una pileta de almacenamiento de agua dulce denominada 'ACA' en el Área de Concesión Aguada Cánepa, ubicada en el departamento Añelo, provincia del Neuquén [1-3]. El proyecto se enmarca en la necesidad de optimizar las operaciones de fractura hidráulica bajo la técnica 'SimulFrac', lo que demanda grandes volúmenes de agua de forma continua [3]. El análisis cumple con la Ley Provincial N° 1875 y sus decretos reglamentarios, asegurando que las actividades de exploración y explotación de reservorios no convencionales se realicen bajo estándares de protección ambiental vigentes [4, 5]. El área total de la concesión abarca 112,43 km2, aunque la intervención directa se limita a un sector específico con sensibilidad ambiental evaluada mayoritariamente como 'BAJA' [5, 6].
Descripción Técnica
El proyecto consiste en la construcción de un sistema de almacenamiento compuesto por tres celdas individuales, cada una con una superficie de 19.459,10 m2, sumando una superficie total de celdas de 58.377,30 m2 [7, 8]. La instalación se emplaza en un predio de 117.076,27 m2, al que se suma un predio de acopio de materiales de 13.498,11 m2 y un camino de acceso de 170 metros de longitud [7, 9]. Técnicamente, se destaca el uso de una geomembrana de polietileno de alta densidad (PEAD) de 1,5 mm de espesor para garantizar la impermeabilización, dada la alta permeabilidad natural de los suelos del sitio [10, 11]. La construcción implica movimientos de suelo significativos, incluyendo el desmonte de 84.130 m2 y la excavación de 2.354 m3 para el sistema de detección de fugas [12, 13]. El llenado de las piletas se realizará mediante transferencia desde el yacimiento Coirón Amargo Sur Este utilizando motobombas y mangueras flexibles de 12 pulgadas [14]. Se prevé una vida útil sujeta a la duración de la concesión del área, con un cronograma de ejecución que inicia en noviembre de 2025 [15].
Medio Físico
El área de estudio se sitúa en la Región de las Mesetas Patagónicas Neuquinas, caracterizada por una topografía predominantemente plana con pendientes menores al 5%, aunque existen frentes de erosión cercanos con pendientes de hasta 30° [16, 17]. El clima es árido, con precipitaciones promedio de 150-200 mm anuales y vientos intensos predominantes del sector Oeste y Sudoeste que alcanzan ráfagas de importancia, favoreciendo la dispersión de material particulado [16, 18]. Geológicamente, el sitio presenta afloramientos de las formaciones Allen y Jagüel del Cretácico Superior, compuestas por areniscas, arcilitas y limolitas [19, 20]. Los suelos pertenecen a la unidad cartográfica 52 (Torriortentes vérticos y torrifluventes típicos) y 69 (asomos de roca), caracterizados por ser pobres en materia orgánica y altamente permeables [21, 22]. La sismicidad de la zona se clasifica como 'Zona 1' o de peligrosidad reducida según el INPRES [23].
Biodiversidad
El proyecto se inserta en la provincia fitogeográfica del Monte, dominada por arbustales xerófilos o 'jarillales' [24, 25]. La cobertura vegetal es escasa, identificándose especies como Larrea divaricata (Jarilla), Prosopis flexuosa (Algarrobo dulce), Chuquiraga erinacea (Uña de gato) y Atriplex lampa (Zampa) [26, 27]. En cuanto a la fauna, el relevamiento detectó presencia de especies con estatus de conservación crítico: el Choique (Rhea pennata) catalogado como 'En Peligro' a nivel provincial, y el Guanaco (Lama guanicoe) y la Mara (Dolichotis patagonum) como especies 'Vulnerables' [28, 29]. Además, se identificó un riesgo paleontológico elevado (IPA 3), ya que las formaciones Allen y Jagüel son reconocidas internacionalmente por su riqueza en restos de dinosaurios, huevos y microfósiles marinos, lo que exige un monitoreo estricto durante las excavaciones [30-32].
Plan de Gestión
El Plan de Gestión Ambiental (PGA) establece medidas preventivas y de mitigación para los impactos identificados como moderados y significativos. Para el control del material particulado, se implementará el riego frecuente de caminos y el cubrimiento de carga en camiones, suspendiendo tareas si el viento supera los 60 km/h [33, 34]. La gestión de residuos sólidos incluye la segregación en origen y el transporte mediante empresas habilitadas como TSB e INDARSA [35, 36]. Se priorizará el rescate de la capa fértil del suelo para su posterior uso en la restauración de áreas ociosas [37]. Ante el riesgo paleontológico, se capacitará al personal para la detención inmediata de tareas ante hallazgos sospechosos [38]. Para la protección de la fauna, se instalarán cercos perimetrales en las instalaciones superficiales y se impondrán controles de velocidad vehicular para evitar atropellamientos [39, 40]. En la etapa de operación, se utilizarán radares de nivel y sistemas de detección de fugas bajo la geomembrana para prevenir derrames al subsuelo [41, 42].
Conclusión
El análisis de impacto concluye que el proyecto es ambientalmente viable siempre que se apliquen rigurosamente las medidas del Plan de Gestión Ambiental [43]. Si bien se detectaron riesgos inicialmente calificados como 'Intolerables' (patrimonio cultural y contingencias críticas) y 'Significativos' (desmonte de suelo), la aplicación de acciones correctivas y preventivas permite reducirlos a niveles 'Aceptables' y 'Moderados' [38, 44]. La sensibilidad ambiental del sector es mayoritariamente baja (81,08%), y los impactos negativos sobre el medio biótico y físico son considerados principalmente temporales y reversibles a través del acondicionamiento y abandono final de las instalaciones, lo que permitirá el retorno paulatino de la biodiversidad local [37, 45, 46].