Contexto
La Unidad Agrícola de Papas San Fili se localiza en el distrito de Pareditas, departamento de San Carlos, provincia de Mendoza, específicamente a la altura del kilómetro 3163,5 de la Ruta Nacional N° 40. El proyecto se encuentra en producción desde el año 2008 sobre una superficie total de 6042 hectáreas, de las cuales 1740 hectáreas ya están implantadas. La Manifestación General de Impacto Ambiental (MGIA) surge de la necesidad de ampliar la superficie cultivada mediante el desmonte de 450 hectáreas adicionales, distribuidas en los campos Los Constructores, Los Ranchos y Latincer. Es fundamental destacar que esta expansión no tiene como fin aumentar la producción anual de papa, la cual se mantiene en 670 hectáreas, sino permitir el cumplimiento estricto de los ciclos de rotación del cultivo con coberturas vegetales de invierno para prevenir la degradación del suelo. El proyecto se vincula estratégicamente con la planta agroindustrial Simplot Argentina SRL en Luján de Cuyo, destino final de la producción para su industrialización como papas prefritas congeladas.
Descripción Técnica
El esquema productivo de San Fili se basa en una rotación trienal, donde cada lote es cultivado con papa cada tres años, manteniéndose con cultivos de cobertura en los periodos intermedios. La infraestructura operativa cuenta con:
- Catorce pivots centrales de riego que abastecen lotes de aproximadamente 50 hectáreas cada uno.
- Catorce perforaciones de agua subterránea con profundidades que oscilan entre los 160 y 200 metros.
- Dos depósitos frigoríficos de alta tecnología con ocho cámaras de acopio y capacidad para 25,000 toneladas de materia prima.
- Maquinaria pesada que incluye tractores John Deere y New Holland, cosechadoras Allan y sembradoras especializadas.
Medio Físico
El proyecto se sitúa en el Valle de Uco, caracterizado geológicamente por la Depresión de Los Huarpes y la presencia de la Planicie Loéssica de la Formación El Zampal. El clima regional es de tipo desértico (BW según Köppen), con precipitaciones medias anuales de 251,5 mm concentradas en verano y una fuerte amplitud térmica que favorece la calidad del cultivo. Los suelos pertenecen al orden Entisoles, subgrupo Torrifluventes típico, con texturas franco-arenosas, moderadamente alcalinos y no salinos. Hidrológicamente, el área está delimitada por los arroyos Yaucha y Aguanda, ambos de régimen permanente y con aguas clasificadas como de excelente calidad para riego (sulfatadas cálcicas). El recurso hídrico subterráneo presenta igualmente una aptitud sobresaliente, con baja salinidad y niveles microbiológicos aptos para consumo humano según el Código Alimentario Argentino.
Biodiversidad
La zona de estudio se integra en la Provincia Fitogeográfica del Monte, dominada por una estepa de Zigofiláceas con cobertura vegetal de baja a media. La flora nativa está compuesta por especies xerófilas como:
- Jarillas (Larrea divaricata, L. cuneifolia y L. nitida).
- Arbustos como el Piquillín (Condalia microphylla), Tomillo (Acantholippia seriphioides) y Algarrobo alpataco (Prosopis alpataco).
Plan de Gestión
El Plan de Gestión Ambiental (PGA) establece medidas preventivas y mitigadoras para cada etapa del proyecto. Para el manejo de residuos, San Fili mantiene convenios con COINCE para residuos urbanos y participa en el Programa Agrolimpio para el triple lavado y disposición final de envases de agroquímicos. Las medidas de protección biótica incluyen la prohibición absoluta de caza y la implementación de límites de velocidad para evitar atropellamientos. Un componente crítico es el Plan de Forestación y desarrollo de corredores biológicos, trabajado en conjunto con el INTA y la UNCuyo, que contempla la implantación de especies como Prosopis flexuosa y Populus nigra para compensar los desmontes. El monitoreo arqueológico es constante, siguiendo protocolos de hallazgos fortuitos para proteger el patrimonio cultural, dado que el departamento posee alta riqueza histórica, aunque la sensibilidad específica en los lotes evaluada sea baja.
Conclusión
El estudio concluye que la ampliación de la Unidad Agrícola San Fili es ambientalmente viable. Los impactos negativos identificados, tales como la pérdida de hábitat por desmonte y la reducción del recurso hidrogeológico, se consideran de significancia media y son compensados por las medidas de mitigación y restauración propuestas. Por el contrario, el proyecto genera impactos positivos significativos en la economía local y regional a través de la creación de empleo directo e indirecto, el dinamismo en los encadenamientos productivos y el valor agregado generado por la industrialización de la materia prima.