Contexto
El Proyecto Josemaría se localiza en el extremo norte de la Provincia de San Juan, específicamente en el departamento de Iglesia, emplazándose sobre la Cordillera Frontal en el Macizo del Potro. Este emprendimiento minero es propiedad de la compañía Desarrollos de Prospectos Mineros S.A. (DEPROMINSA) y los estudios de línea de base socio-ambientales se desarrollaron entre los años 2013 y 2020. El marco legal que rige este Informe de Impacto Ambiental (IIA) se basa en el Decreto Provincial de San Juan N° 1.426/96 y la Ley Nacional N° 24.585 de Protección Ambiental para la Actividad Minera. La zona de emplazamiento se sitúa a una altitud que oscila entre los 3.700 y los 5.300 metros sobre el nivel del mar, limitando hacia el oeste con la República de Chile. Históricamente, el proyecto inició sus primeras prospecciones hace 18 años, periodo en el cual se consolidaron las propiedades mineras y se avanzó hacia la factibilidad técnica y económica. El área de estudio ambiental abarca aproximadamente 380 km2, integrando subcuencas que drenan tanto hacia el territorio argentino como chileno.
Descripción Técnica
El propósito central es el aprovechamiento de recursos minerales de cobre, oro y plata mediante un proceso de minado convencional a cielo abierto durante un periodo estimado de 19 años de explotación. El diseño de la mina contempla reservas minerales de 1.011,8 Mt, con leyes promedio de 0,30% para cobre y 0,22 g/t para oro. El procesamiento del mineral incluye etapas de trituración, molienda, flotación, espesamiento y filtración del concentrado. Se estima una producción anual promedio de 590.000 toneladas de concentrado de cobre. La infraestructura principal se compone de la mina a cielo abierto, dos escombreras (Oeste y Sur), una planta de procesos y un depósito de colas con capacidad de 1000 Mt. El transporte del producto final se realizará mediante camiones hasta la localidad de Albardón y luego vía ferrocarril hasta el Puerto de Rosario para su exportación. La inversión inicial proyectada para la construcción asciende a US$ 3.091 millones, requiriendo una dotación de personal de aproximadamente 4.000 personas en dicha fase. El ciclo de vida total del proyecto, incluyendo cierre y post-cierre, se extiende a 43 años.
Medio Físico
El entorno se caracteriza por ser un ecosistema de tundra de alta montaña, con un clima seco y temperaturas medias anuales que varían entre -6 °C y 0,3 °C. Las precipitaciones son escasas, rondando los 200 a 240 mm anuales, manifestándose principalmente como nevadas durante el semestre frío. En el área se han identificado 26 crioformas periglaciares, de las cuales 10 son glaciares de escombros, además de la presencia del Glaciar del Potro, que ha mostrado una pérdida de espesor promedio de 1,3 m por año. Geológicamente, la zona presenta una alteración hidrotermal que genera suelos 'sulfato-ácidos' (SSA) con potencialidad de producir drenaje ácido natural, evidenciado por pH bajos y presencia de sedimentos de hierro en el Río Blanco. Hidrológicamente, el proyecto se ubica en la Cuenca Alta del Río Blanco, perteneciente a la Cuenca del Río Jáchal. La calidad del agua superficial es naturalmente restrictiva para diversos usos debido a la acidez y concentraciones de metales, aunque existen fuentes como el Río Bermejo aptas para bebida de ganado.
Biodiversidad
La zona se integra en la ecorregión Altoandina, destacando por la presencia de humedales críticos conocidos como 'vegas' o bofedales. Estos parches de alta productividad vegetal están dominados por especies como Oxychloe castellanosii y Stipa frigida. El área de estudio se localiza dentro de la zona de Usos Múltiples de la Reserva Provincial de la Biósfera San Guillermo y es contigua a la Reserva Provincial Laguna Brava. En cuanto a la fauna, se registraron 4.870 ejemplares de vertebrados terrestres, siendo el 85,8% aves y el 12,6% mamíferos. Destacan poblaciones de vicuñas (Vicugna vicugna vicugna), las cuales han sufrido disminuciones recientes debido a plagas como la sarna sarcóptica. También se ha detectado la presencia de pumas y diversas aves rapaces. Se identificaron 13 especies de aves con valor de conservación, incluyendo al flamenco andino categorizado como 'En Peligro'. Los ecosistemas acuáticos presentan una alta calidad ecológica según el índice biológico de diatomeas, a pesar de la variabilidad hidroquímica natural.
Plan de Gestión
El Plan de Manejo Ambiental (PMA) establece medidas de prevención, mitigación y monitoreo para las etapas de construcción, operación y cierre. Se implementarán programas de monitoreo semestral para niveles sonoros y trimestral para calidad de aire y aguas superficiales/subterráneas. El plan de gestión de residuos clasifica los desechos en domésticos, industriales y peligrosos (como aceites minerales Y8 y materiales contaminados Y48), asegurando su disposición final bajo normativa vigente. En el ámbito social, se desarrolla un Plan de Participación Ciudadana continuo, que ha incluido más de 200 instancias de consulta con comunidades como Rodeo, Angualasto y Jáchal. El plan de cierre conceptual busca la estabilidad física y geoquímica de las instalaciones, incluyendo el desmantelamiento de equipos, la revegetación con especies nativas y el mantenimiento post-cierre para garantizar un cuidado pasivo del sitio. Se contempla un periodo de 5 años para las tareas de cierre final y otros 5 años para el monitoreo post-cierre.
Conclusión
El análisis integral de los impactos ambientales indica que el Proyecto Josemaría es ambientalmente viable en su medio receptor. Si bien se identificaron impactos negativos severos y moderados durante la construcción sobre la geomorfología, el suelo y la flora debido al movimiento de tierras, estos se consideran mitigables mediante las fichas de gestión propuestas. Por otro lado, el proyecto genera impactos positivos significativos en la economía regional a través de la demanda de bienes, servicios y la creación de empleo directo e indirecto. La viabilidad del yacimiento depende del estricto cumplimiento del Plan de Manejo Ambiental y de la vigilancia de los compromisos de estabilidad geoquímica, especialmente en el depósito de colas y escombreras, para preservar la integridad de la Cuenca del Río Blanco a largo plazo.