Programa de Ampliación de Capacidad y Mejoras de Seguridad en el Corredor Sistema Cristo Redentor

Dirección Nacional de Vialidad (DNV)
Mendoza

Contexto

La Ruta Nacional N° 7 (RN 7) constituye el Corredor Bioceánico Central Andino, un eje estratégico que une la ciudad de Mendoza en Argentina con la V Región de Valparaíso en Chile. Este corredor es de vital importancia económica para la región, siendo responsable del movimiento del 70% del flujo comercial del MERCOSUR y facilitando el intercambio de bienes entre los océanos Pacífico y Atlántico. No obstante, el trayecto presenta desafíos críticos de seguridad y operatividad, incluyendo altos niveles de congestión en zonas urbanas como Uspallata, tramos con calzadas insuficientes y curvas peligrosas como la de Guido y La Soberanía Nacional. En la zona de alta montaña, las condiciones climáticas invernales obligan al cierre del paso entre 40 y 50 días al año debido a tormentas de nieve, avalanchas y derrumbes, sumado a una elevada sismicidad que genera desprendimientos de rocas. Ante este escenario, el Ministerio de Transporte de Argentina, a través de la Dirección Nacional de Vialidad (DNV), impulsó este programa con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para modernizar la infraestructura y mejorar la seguridad vial.

Descripción Técnica

El programa consiste en un conjunto de siete obras viales principales distribuidas a lo largo del corredor, con un plazo de ejecución estimado de 4 años y una inversión total de US$ 746,9 millones. Los componentes técnicos incluyen:

Estas obras se consideran proyectos 'brownfield', ya que se ejecutan mayoritariamente sobre la traza existente o en áreas ya disturbadas (derecho de vía).

Medio Físico

El área de influencia se caracteriza por una diversidad morfológica dividida en tres zonas climáticas: planicies (clima seco de estepa), precordillera (templado continental con inviernos fríos) y cordillera (clima polar de tundra con temperaturas anuales entre 0 y 10°C). Hidrológicamente, el proyecto se inserta en la cuenca del Río Mendoza, cuyos caudales dependen de la fusión de nieve y glaciares. La geología es sumamente compleja, abarcando la Cordillera Principal (faja plegada con depósitos marinos del Jurásico y Cretácico), la Cordillera Frontal (basamento triásico del Grupo Choiyoi) y la Precordillera (rocas metamórficas y plutónicas). El riesgo sísmico en toda la zona es calificado como muy elevado por el INPRES, con una aceleración del suelo de 0.35 g, lo que condiciona el diseño de las estructuras . Asimismo, se identificaron riesgos por procesos de remoción en masa, flujos de detritos y avalanchas de nieve que afectan la estabilidad de las laderas aledañas a la ruta.

Biodiversidad

El corredor atraviesa ecosistemas de Monte, Prepuna y Altoandinos. En las zonas de alta montaña predomina la vegetación pulvinada altoandina con especies como Adesmia subterránea y Azorella mucamentacea, mientras que en la precordillera se encuentran arbustos altos de Adesmia pinifolia y vegetación puneña. En la llanura destacan las jarillas (Larrea divaricata y L. cuneifolia) y matorrales húmedos. Respecto a la fauna, la zona es hábitat de grandes mamíferos como el puma, el guanaco y el zorro culpeo. Entre las aves se registran el cóndor andino, el águila de la sierra y el ñandú petiso. Cabe destacar que las obras se localizan cerca de áreas naturales protegidas de gran relevancia: el Parque Provincial Aconcagua, el Monumento Natural Puente del Inca, y los parques provinciales Volcán Tupungato y Cordón del Plata. No se han detectado especies en categorías críticas de conservación dentro del derecho de vía, aunque se requiere vigilancia ambiental constante .

Plan de Gestión

El Plan de Gestión Ambiental y Social (PGAS) establece lineamientos para prevenir, mitigar y compensar impactos evaluados inicialmente como moderados. Se incluyen programas específicos de:

Conclusión

La Evaluación Ambiental y Social Estratégica concluye que el programa es ambientalmente viable bajo la Categoría B del BID, dado que los impactos negativos identificados son localizados, temporales y gestionables mediante medidas de mitigación convencionales. Los beneficios sociales y económicos superan los costos ambientales, proyectando una reducción significativa en la tasa de siniestralidad vial, una mejora en los tiempos logísticos del MERCOSUR y una dinamización de la economía local mediante la creación de empleos y el fortalecimiento del turismo. La integración futura del corredor con el Plan de Ordenamiento Territorial de Mendoza al 2030 será fundamental para armonizar el crecimiento de la infraestructura vial con el desarrollo de nuevos asentamientos humanos y la preservación del patrimonio natural de la alta montaña.

OBTENER MÁS INFORMACIÓN