Gasoducto CASE – TRATAYEN (Coirón Amargo Sur Este – Tratayen)

PAN AMERICAN ENERGY, S.L. SUCURSAL ARGENTINA
Neuquén

Contexto

El presente Estudio de Impacto Ambiental (EIA) ha sido desarrollado por la consultora Confluencia Ambiente & Seguridad para la empresa Pan American Energy (PAE), sucursal Argentina. El proyecto, denominado 'Gasoducto CASE – TRATAYEN', se localiza en la provincia del Neuquén, específicamente dentro de las áreas de concesión Coirón Amargo Sur Este, Coirón Amargo Sur Oeste, Sierras Blancas y Loma Campana. El objetivo primordial de esta iniciativa es facilitar el transporte de la producción de gas natural desde las instalaciones de cabecera en el bloque CASE hasta un punto de conexión con el sistema de transporte troncal de Transportadora de Gas del Sur (TGS). Este desarrollo se enmarca en la creciente actividad hidrocarburífera de la Cuenca Neuquina, particularmente enfocada en reservorios no convencionales de la formación Vaca Muerta. El estudio se ajusta estrictamente al marco legal vigente de la provincia, cumpliendo con la Ley Nº 1875 y su Decreto Reglamentario Nº 2.656/1999, que regulan la preservación y mejoramiento del ambiente en la jurisdicción.

Descripción Técnica

La obra consiste en el tendido y operación de un gasoducto con una longitud aproximada de 20.075 metros. La traza comienza en un predio denominado PM CASE, donde se instalará una trampa scrapper lanzadora de 10 pulgadas de diámetro para tareas de limpieza y mantenimiento. Desde allí, se tiende una cañería de 10 pulgadas hasta el predio EMED TTY, donde se ubicará una Estación de Separación y Medición (EMED) y una trampa receptora. En este punto, el gasoducto se reduce a un diámetro de 8 pulgadas para su tramo final hasta la conexión con TGS. De manera paralela, se realizará el tendido soterrado de un bitubo para fibra óptica. La construcción implica una pista de trabajo de 8,3 metros de ancho, con una zanja de 0,7 metros de ancho (con diques de hasta 1,10 metros) y una profundidad de 2 metros, asegurando una tapada mínima de 1 metro para la protección de la cañería. El proyecto estima la utilización de 180 operarios durante su fase constructiva y prevé una vida útil vinculada a los términos de la concesión del área. Se han identificado diversas interferencias a lo largo de la traza, incluyendo caminos existentes, otros ductos operativos, líneas eléctricas y cauces aluvionales temporarios.

Medio Físico

El área del proyecto se sitúa geográficamente en la región de las Mesetas Patagónicas Neuquinas, caracterizada por un relieve mesetiforme y escalonado con pendientes pronunciadas en los bordes. Geológicamente, el terreno está compuesto por unidades sedimentarias del tipo 'red beds' pertenecientes a la parte superior del Grupo Neuquén (Cretácico Superior) y sedimentos modernos del Cuaternario. Los suelos predominantes son Aridisoles y Entisoles, típicos de climas semiáridos, con un balance hídrico marcadamente negativo, bajo contenido de materia orgánica y texturas arenoso-arcillosas con presencia de gravas superficiales. El clima es semiárido de meseta, con precipitaciones escasas e intensas que generan escurrimientos temporarios en cañadones. Hidrológicamente, el río Neuquén se encuentra a 5 km al suroeste del sitio, pero no hay cuerpos de agua permanentes intersectando directamente la traza. En cuanto a la sismicidad, la zona se clasifica como Nivel 1 (Riesgo Sísmico Bajo) según el INPRES, indicando una probabilidad reducida de eventos sísmicos de gran magnitud.

Biodiversidad

Desde la perspectiva fitogeográfica, el área se inserta en la Provincia del Monte. La vegetación se define como un arbustal xerófilo de cobertura media (76% de suelo desnudo según muestreos en transectas). Las especies dominantes incluyen la jarilla macho (Larrea cuneifolia), monte negro (Bougainvillea spinosa), jarillilla (Gochnatia glutinosa) y jarilla hembra (Larrea divaricata). En cuanto a la fauna, la zona pertenece a la subregión zoogeográfica Andino-Patagónica. Se ha documentado la presencia de choiques (Rhea pennata) mediante huellas, nidos de Asthenes modesta, y evidencias de mamíferos como el piche (Zaedyus pichiy) y el tuco-tuco (Ctenomys mendocinus). También se observaron restos de ganado equino y actividad de insectos (hormigueros). El ecosistema se considera vulnerable a procesos de fragmentación por la apertura de nuevas picadas, aunque la traza proyectada aprovecha en gran medida los corredores e infraestructuras ya existentes de la actividad hidrocarburífera previa.

Plan de Gestión

El Plan de Gestión Ambiental (PGA) establece medidas preventivas, mitigadoras y de remediación para cada etapa. Durante la construcción, se prioriza el control de desmonte y la escarificación de suelos compactados (a 0,3 m de profundidad) para favorecer la revegetación natural y mejorar la infiltración. Para mitigar derrames, se exige el uso de mantas oleofílicas y bandejas antiderrames bajo los equipos. El control de ruidos y polvo se manejará mediante el mantenimiento de maquinaria y el riego periódico de caminos. Se incluye un protocolo de hallazgos arqueológicos y paleontológicos para proteger el patrimonio cultural en caso de descubrimientos imprevistos. La gestión de residuos clasifica los sobrantes en biodegradables, metálicos, especiales y varios, coordinando su transporte y disposición final con empresas habilitadas (TSB, INDARSA, COMARSA). El plan de abandono contempla la limpieza técnica del ducto, el retiro de instalaciones de superficie y la restauración total de la topografía original.

Conclusión

Tras la identificación y evaluación matricial de impactos, se concluye que el proyecto es ambientalmente viable. No se detectaron impactos de categoría 'Crítica'. El 39% de los impactos negativos se consideran 'Bajos' y el 38% 'Moderados'. Las acciones con mayor peso negativo son el desmonte y la apertura de pista, las cuales son inherentes a la fase constructiva pero pueden ser compensadas mediante las medidas del PGA. Un 23% de los impactos evaluados son positivos, destacándose la contratación de mano de obra local y el fortalecimiento de la infraestructura energética regional. La ubicación de la traza, al ser mayormente paralela a instalaciones existentes, minimiza la fragmentación del hábitat y la alteración visual del paisaje, integrándose en un entorno ya antropizado por la industria del gas y petróleo.

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