Contexto
El proyecto de la Nueva Central Termoeléctrica de Ushuaia se fundamenta en la ratificación de convenios internacionales por parte de Argentina, tales como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. A nivel nacional, se enmarca en la Ley n.º 27520 de Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático. Para la Región Patagonia, el Plan Nacional de Adaptación identifica riesgos críticos por la falta de acceso a energía debido a eventos climáticos extremos como nevadas y aludes. La provincia de Tierra del Fuego AIAS elaboró en 2022 un Plan Provincial de Energía que detectó deficiencias graves en el parque generador actual, compuesto por máquinas antiguas y poco confiables. Este sistema se encuentra aislado del Sistema Argentino de Interconexión (SADI), lo que agrava la vulnerabilidad ante fallas del servicio. El proyecto se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), específicamente el ODS 7 sobre energía asequible, el ODS 9 sobre infraestructura resiliente y el ODS 11 relativo a ciudades sostenibles. La iniciativa busca asegurar una transición hacia energías renovables, complementando el futuro Parque Eólico Ushuaia con una generación termoeléctrica eficiente y de menor consumo de gas.
Descripción Técnica
La central se emplazará en el denominado 'Predio Cantera', situado cerca del vertedero municipal de Ushuaia, en las coordenadas de acceso 54° 47' 34.368" S y 68° 13' 27.768" O. El proyecto contempla una potencia instalada de 40 MW mediante cuatro generadores de 9.7 MW cada uno. La infraestructura técnica incluye un gasoducto de alimentación de 800 metros de longitud construido con ductos de acero de 8 pulgadas. Asimismo, se prevé una línea de transporte eléctrico de media tensión (33 kV) de aproximadamente 2480 metros que conectará la nueva planta con la usina actual en la calle Perito Moreno. Durante la fase de construcción, se estima un movimiento de suelos de 2000 m³ para el gasoducto y 4000 m³ para el conexionado eléctrico. El zanjeo para la electricidad tendrá una profundidad de 1.5 metros, incluyendo camas de arena, conductores y losetas de protección. La inversión proyectada asciende a 65 millones de dólares, con un plazo de ejecución de entre 12 y 18 meses.
Medio Físico
El análisis del medio físico incluyó estudios exhaustivos de calidad de suelo en siete puntos estratégicos (SU-01 a SU-07) a lo largo de las trazas. Los resultados de laboratorio confirmaron que el sustrato no presenta afectación por hidrocarburos totales. Los niveles de metales pesados, como cromo total y plomo, se encuentran por debajo de los límites establecidos en el Decreto Provincial N° 1.333/93. El área de influencia directa abarca el Río Olivia y el arroyo Chorrillo, además de zonas con pendientes que requieren estabilización mediante gaviones. Durante la etapa de obra, se identifican impactos moderados relacionados con la emisión de material particulado y la generación de ruidos y vibraciones por maquinaria pesada. El estudio también contempló aspectos geomorfológicos y climáticos propios de la zona austral para garantizar la resiliencia de la infraestructura ante eventos extremos.
Biodiversidad
La biodiversidad en la zona de emplazamiento está caracterizada por especies vegetales autóctonas que serán utilizadas en planes de reforestación perimetral para actuar como barreras naturales y afirmación de laderas. En cuanto a la fauna, se destaca la presencia abundante de gaviotas debido a la cercanía con el relleno sanitario, las cuales podrían verse afectadas temporalmente por el ruido de las obras. El plan de manejo prioriza la conservación de nidos y especies de anidamiento soterrado que pudieran encontrarse durante las excavaciones de zanjas. Se han diseñado medidas para evitar el desplazamiento persistente de aves locales costeras y asegurar que las especies retornen a su hábitat una vez finalizada la intervención. El proyecto busca minimizar la alteración del ecosistema local mediante el uso de trazas ya impactadas previamente por actividades industriales y viales.
Plan de Gestión
El Plan de Gestión Ambiental y Social (PGAS) se estructura en programas detallados para las etapas de construcción, operación y abandono. Entre las medidas de mitigación para la construcción se encuentran el control de erosión, el acopio separado de horizontes orgánicos del suelo y el uso de piletas impermeables para el almacenamiento de combustibles. Se implementarán programas de control de tránsito vehicular con señalización y banderilleros para minimizar la congestión en calles urbanas críticas. El PGAS también incluye un subprograma de gestión socioeconómica orientado a la contratación de mano de obra local y la creación de canales de participación ciudadana. Para la etapa de operación, se establecen monitoreos continuos de emisiones gaseosas, campos electromagnéticos y niveles acústicos. Se contemplan protocolos de respuesta ante contingencias críticas como incendios forestales, sismos y derrames accidentales en el gasoducto o la central.
Conclusión
La Evaluación de Impacto Ambiental concluye que el proyecto es viable y esencial para el desarrollo energético sostenible de la provincia de Tierra del Fuego. El cumplimiento de los objetivos del Plan Provincial de Energía permitirá reducir el riesgo de apagones y disminuir el consumo de combustibles fósiles mediante una mayor eficiencia térmica en la generación. El proyecto recibió la aprobación técnica de entidades como Camuzzi y la Secretaría de Energía provincial. La audiencia pública realizada el 28 de febrero de 2024 permitió una instancia legítima de participación ciudadana, validando el proceso de transparencia ambiental. La implementación rigurosa del PGAS asegura que los impactos negativos sean mitigados eficazmente y que se generen beneficios positivos en términos de empleo, seguridad energética e infraestructura resiliente para la ciudad de Ushuaia.