Rehabilitación de la dinámica hídrica del subsistema de la cuenca del Arroyo Baí - Zona Norte de Corrientes

Ministerio de Producción de la Provincia de Corrientes / DIPROSE
Corrientes

Contexto

El proyecto se localiza en la zona norte de la Provincia de Corrientes, específicamente en la cuenca alta del Riachuelo y del Empedrado. Esta región presenta problemas críticos de acumulación de grandes volúmenes de agua debido a la construcción de obras antrópicas como la Ruta Nacional N° 12, la Ruta Provincial N° 5 y diversos caminos internos privados que bloquean el escurrimiento natural. La situación se ve agravada por la baja pendiente del terreno, la alta rugosidad y la ausencia de vías de drenaje definidas, lo que provoca anegamientos prolongados que limitan la capacidad operativa de los productores locales y alteran el sistema pastoril natural. Históricamente, estudios de 1999 y 2018 realizados por el Consejo Federal de Inversiones (C.F.I.) sentaron las bases para este plan de manejo hídrico, buscando recuperar la habitabilidad y sustentabilidad socioeconómica que existía en las décadas de 1940 y 1970. El área de influencia total abarca 112.036 hectáreas en los departamentos de General Paz, Berón de Astrada, San Luis del Palmar e Itatí.

Descripción Técnica

La intervención consiste en la adecuación y ampliación del Arroyo Baí a lo largo de 37,5 km totales. Las obras incluyen la rectificación de 12,4 km del cauce existente y la prolongación de la traza por 25,1 km adicionales hacia el sur, en dirección al Estero Riachuelo. Técnicamente, se prevé un movimiento de suelos de aproximadamente 2.000.000 de m³. Para evitar que el sistema agrave situaciones de sequía, se proyectan dos obras de regulación (REG-09 en la progresiva 10.750 y REG-11 sobre la RP N°4) operadas mediante compuertas tipo vertedero. La obra REG-09 monitoreará los niveles de la Laguna Toro Pí, cerrándose cuando el nivel descienda de 63,50 metros, mientras que la REG-11 se operará en función de la Laguna Amanda, manteniendo un tirante mínimo de 1,20 metros. El proyecto se organiza en tres componentes: Infraestructura, Capacitación y Asistencia Técnica, y Fortalecimiento Institucional, incluyendo la creación de un Consorcio de Operación del Arroyo Baí para garantizar la sostenibilidad del servicio.

Medio Físico

El clima de la región es subtropical húmedo, caracterizado por veranos cálidos con temperaturas de hasta 33 °C e inviernos frescos. Las precipitaciones anuales oscilan entre 1200 y 1700 mm, con picos en otoño y primavera. Geológicamente, el área se asienta sobre las formaciones Toropí-Yupoí (arenas arcillosas y limos del Pleistoceno) e Ituzaingó (arenas y areniscas del Plioceno), esta última funcionando como el acuífero principal regional. Fisiográficamente, el terreno se compone de lomas y planicies embutidas del oeste con sistemas de drenaje subparalelo y redes lagunares. Los suelos predominantes pertenecen a los órdenes Alfisoles, Entisoles y Molisoles. Se han identificado unidades cartográficas específicas como la UC 22 (series Rincón del Madregón y Costa Grande), caracterizadas por drenaje imperfecto y susceptibilidad al anegamiento, y la UC 90 (series Tataré e Iribú Cuá), con limitaciones por sodicidad y drenaje deficiente.

Biodiversidad

El proyecto se desarrolla en la Región Fitogeográfica del Chaco Oriental con influencias de la Selva Misionera cerca del río Paraná. El ecosistema central es el de humedales, destacando los esteros del Riachuelo y Maloyas, que proveen servicios ecosistémicos de purificación de agua y control de inundaciones. La flora incluye especies hidrófilas como pirí, paja brava, totora y camalotes, además de selvas en galería con ejemplares de pindó, lapacho, timbó y sauce criollo. En cuanto a la fauna, se destaca la presencia de especies amenazadas o vulnerables como el ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus), el aguará-guazú (Chrysocyon brachyurus) y el lobito de río (Lontra longicaudis). También habitan la zona el ocelote, el aguará popé, el carpincho y la corzuela parda. No se han identificado áreas naturales protegidas nacionales o provinciales directamente dentro de la traza de la obra, aunque el Arroyo Baí desemboca cerca de zonas de categoría I (rojo) de bosques nativos ribereños del río Paraná.

Plan de Gestión

El Plan de Gestión Ambiental y Social (PGAS) establece medidas para prevenir y mitigar impactos negativos clasificados como de Tipo B. Las acciones principales incluyen la gestión ambiental en obradores para evitar la contaminación por efluentes o residuos peligrosos, y el control estricto del movimiento de suelos para proteger la vegetación y la fauna silvestre. Se implementará un Programa de Inducción y Capacitación Ambiental para el personal, prohibiendo la caza y el uso de fuego. Socialmente, se destaca el Plan de Afectación de Activos (PAA) para compensar a los 7 propietarios sujetos a desplazamiento económico por la servidumbre de acueducto. Asimismo, el Plan de Gestión Social del Territorio incluye un Programa de Comunicación Social con un Mecanismo de Gestión de Inquietudes y un Programa de Acción de Género para reducir brechas y garantizar espacios de cuidado en las capacitaciones. La supervisión estará a cargo de un Inspector Ambiental y Social de Obra (IASO) y un Gestor Social del Territorio (GST).

Conclusión

La rehabilitación de la dinámica hídrica del Arroyo Baí tendrá un impacto general positivo al restablecer las condiciones hidrológicas originales de aproximadamente 30.000 hectáreas inundables. Esto permitirá recuperar la productividad de los sistemas pastoriles, facilitando el incremento de la producción ganadera bovina de cría y estabilizando la rentabilidad de 178 Explotaciones Agropecuarias (EAPs). Además de los beneficios productivos, el proyecto mejorará significativamente la calidad de vida de 225 beneficiarios directos en parajes como Maloyita y Loma de Villanueva al garantizar la transitabilidad de caminos y el acceso permanente a servicios de salud y educación. La creación del Consorcio de Operación asegura que los propios beneficiarios participen en la gestión sostenible de las obras de regulación, integrando la adaptación al cambio climático como un eje transversal de la intervención hídrica regional.

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