Contexto
El proyecto denominado “Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur” se presenta como una iniciativa estratégica de la empresa YPF S.A. para abordar la necesidad crítica de ampliar la infraestructura de transporte de hidrocarburos en la Cuenca Neuquina. El objetivo principal es aumentar la capacidad de evacuación de petróleo no convencional de la cuenca en aproximadamente 2.5 veces en un horizonte de tres años, optimizando el uso de las instalaciones existentes y desarrollando nuevos sistemas de transporte. El estudio se centra específicamente en el Tramo 1 del oleoducto, que vincula la Planta de Tratamiento de Crudo (PTC) Loma Campana, en la provincia del Neuquén, con la Estación de Bombeo Allen en la provincia de Río Negro, operada por Oldelval S.A.. Este desarrollo es fundamental para sostener el crecimiento de la producción en áreas clave como Loma Campana, La Amarga Chica y Bandurria Sur. El entorno del proyecto está marcado por una intensa actividad hidrocarburífera previa, coexistiendo con actividades de ganadería extensiva de subsistencia practicada por pobladores rurales locales en puestos dispersos.
Descripción Técnica
La obra consiste en la construcción y montaje de un oleoducto de acero enterrado y revestido con una longitud total aproximada de 127.958 metros. Técnicamente, el ducto se subdivide en dos secciones principales: un tramo de 20 pulgadas de diámetro que recorre 87.846 metros desde la PTC Loma Campana hasta la Estación de Bombeo Lago Pellegrini, y un segundo tramo de 30 pulgadas que se extiende por 40.112 metros desde dicha estación hasta las cercanías de la Estación de Bombeo Allen. El material utilizado responde a la norma API 5L X70 PSL2, diseñado para una presión de operación máxima de 65 kg/cm2 y un caudal final de hasta 62.300 m3/día. Las instalaciones complementarias incluyen trampas de scraper (lanzadoras y receptoras) para limpieza e inspección interna, siete derivaciones para futuras conexiones, diez válvulas de bloqueo ubicadas estratégicamente para seguridad operativa y un tendido de fibra óptica soterrado en la misma zanja para comunicación y detección temprana de fugas o intrusiones.
Medio Físico
El área de emplazamiento se localiza regionalmente en la Cuenca Neuquina, caracterizada por un relieve mesetiforme interrumpido por los valles de los ríos Neuquén y Negro. El clima es de tipo árido mesotermal (templado-frío y seco), con precipitaciones anuales escasas que promedian entre 200 y 300 mm, lo que genera un marcado déficit hídrico. Geomorfológicamente, la traza se desarrolla mayoritariamente sobre antiguas terrazas fluviales e indiferenciadas, planicies aluviales y sectores pedimentados. El sistema hídrico superficial es predominantemente efímero, compuesto por una red dendrítica que solo transporta agua ante eventos pluviales intensos, destacándose el Cañadón del Nene como el elemento de mayor jerarquía interceptado. Los suelos predominantes pertenecen a los órdenes Aridisoles (Haplargides y Natrargides típicos) y Entisoles (Torrifluventes y Torriortentes típicos), caracterizados por un nulo a escaso desarrollo edáfico, bajos niveles de materia orgánica (menores al 1%) y presencia frecuente de carbonatos o cementación calcárea.
Biodiversidad
Biogeográficamente, el proyecto se sitúa en la Ecoregión del Monte, donde predomina una estepa arbustiva xerófila con cobertura vegetal variable pero generalmente baja. Las comunidades vegetales están dominadas por especies como la jarilla (Larrea cuneifolia), palo azul (Cyclolepis genistoides), ala de loro (Monttea aphylla) y monte negro (Bougainvillea spinosa). Se ha identificado la presencia de especies con valor especial de conservación, como la Condalia megacarpa, una especie endémica categorizada con nivel de conservación 5 según PlanEAr, presente en gran parte de la traza. El tramo entre Lago Pellegrini y Allen presenta la mayor riqueza específica, con 47 especies bajo alguna categoría de interés. En cuanto a la fauna, el estudio resalta la necesidad de proteger reptiles (organismos ectotermos), recomendando horarios específicos para el movimiento de suelos que les permitan huir. El entorno también sirve de hábitat para aves y mamíferos adaptados a la aridez, aunque la zona ya presenta fragmentación previa debido a la infraestructura petrolera existente.
Plan de Gestión
El Plan de Gestión Ambiental (PGA) establece medidas rigurosas para prevenir, mitigar y restaurar los impactos identificados en todas las etapas del proyecto. Durante la construcción, se limita el ancho de la pista de servicio a un máximo de 15 metros para minimizar el desmonte y el movimiento de suelos. Se implementarán programas de monitoreo paleontológico previo y durante las excavaciones, especialmente en zonas de alto potencial como el Cañadón del Nene. Para el componente social, se establecen protocolos de comunicación con los puesteros locales y medidas para garantizar la accesibilidad a sus campos y el resguardo de su ganado. El plan de restauración incluye el escarificado de áreas excedentes y la eventual resiembra con especies nativas. Además, se contempla un Plan de Gerenciamiento de Integridad que incluye inspecciones periódicas mediante herramientas inteligentes y un sistema de protección catódica para prevenir fallas por corrosión. El Plan de Contingencias, alineado con las políticas de YPF para No Convencionales, se enfoca en la respuesta ante derrames, incendios o explosiones.
Conclusión
El Estudio de Impacto Ambiental concluye que el proyecto “Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur” es ambientalmente viable, siempre que se cumplan estrictamente las medidas de mitigación y monitoreo propuestas en el PGA. Si bien se identifican impactos negativos moderados durante la fase de construcción —como la pérdida temporal de cobertura vegetal, la alteración del suelo y la perturbación de la fauna local—, estos son considerados manejables y en gran medida reversibles mediante prácticas de restauración adecuadas. El hecho de que la traza se ubique paralelamente a ductos existentes en gran parte de su recorrido minimiza la apertura de nuevas áreas prístinas y reduce la sensibilidad perceptual del paisaje. Desde una perspectiva socioeconómica, el proyecto genera impactos positivos significativos a nivel regional y nacional mediante la inversión, la creación de empleo y la facilitación del transporte de energía, elementos clave para el desarrollo productivo del país.