Contexto
El proyecto denominado “Cantera Oeste” es un emprendimiento minero de áridos y rocas de aplicación ubicado en el faldeo occidental del cordón de las Sierras Chicas, en la Pedanía Calera Norte del Departamento Colón, Provincia de Córdoba. El titular del proyecto es la firma TDL S.A.S., bajo la responsabilidad profesional de la consultora Geotellus SRL. El yacimiento se encuentra en una zona rural de importancia estratégica para el abastecimiento de materiales para la construcción en el Gran Córdoba, situándose aproximadamente a 25 kilómetros de la capital provincial. El área se inserta en un contexto de uso de suelo históricamente minero y agropecuario, rodeada por las localidades de La Calera, Dumesnil, Saldán y Villa Allende. El acceso se realiza a través de rutas consolidadas y caminos internos que conectan con la ex planta Minetti y la Ruta Provincial E-64.
Descripción Técnica
La explotación se planifica bajo dos modalidades principales: la remediación minera mediante el aprovechamiento de escombreras preexistentes y la extracción mecánica directa de la Formación Saldán. Se estima una producción mensual promedio de 20.000 m³, desglosados en 15.000 m³ provenientes del frente de cantera y 5.000 m³ de la selección de material de escombreras antiguas. El método de extracción consiste en el escarificado del terreno mediante maquinaria pesada como retroexcavadoras y palas cargadoras frontales, descartando explícitamente el uso de voladuras o explosivos. El proyecto abarca una superficie total de aproximadamente 30 hectáreas, con reservas estimadas en 1.500.000 m³. La infraestructura proyectada es mínima, basándose en instalaciones móviles y un recinto temporal para residuos peligrosos, sin requerir suministro eléctrico de red ni consumo de agua para los procesos industriales.
Medio Físico
El emplazamiento se caracteriza por una geomorfología de laderas escarpadas con pendientes medias de entre el 12% y el 20%, típicas de las Sierras Chicas de Córdoba. Los suelos pertenecen a la unidad cartográfica EPli-17, clasificados mayoritariamente como Ustorthent líticos y paralíticos de Clase VII, lo que indica una muy baja aptitud agrícola y una vocación natural para la minería o el pastoreo limitado. El clima de la región es del tipo Cwa (templado con invierno seco y verano cálido) según la clasificación de Köppen. Hidrológicamente, el área drena hacia la cuenca del Río Suquía, aunque no se identifican cursos de agua permanente dentro del polígono de explotación. Sísmicamente, la zona se categoriza como de peligrosidad reducida (Zona 1) según el reglamento INPRES-CIRSOC.
Biodiversidad
El ecosistema corresponde a la región fitogeográfica del Bosque Serrano. A pesar de que el área se encuentra bajo la Categoría de Conservación I (Rojo) según la Ley de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos, la actividad minera está permitida por su carácter transitorio y preexistente. La flora dominante incluye especies como el Molle de Beber, Algarrobo Negro, Espinillo, Tala y diversos matorrales de altura y sectores bajos. La biodiversidad ha sido alterada históricamente por la actividad minera previa y el avance de la frontera urbana. La fauna está representada por especies típicas del matorral serrano, aunque se observa una migración hacia sectores menos disturbados debido a la presión antrópica y el ruido ambiental. El plan contempla la preservación de núcleos boscosos y la reforestación compensatoria.
Plan de Gestión
El Plan de Gestión Ambiental (PGA) establece medidas correctivas centradas en mitigar los impactos sobre la atmósfera y el suelo. Para el control del material particulado, se implementará el riego sistemático de caminos internos y playas de maniobras. En cuanto a la gestión de residuos, los sólidos urbanos se dispondrán en la localidad de La Calera, mientras que los residuos peligrosos (aceites y lubricantes de maquinaria) se almacenarán en un recinto impermeable hasta su retiro por operadores habilitados. El plan de reforestación es un componente crítico, proyectando una densidad de 200 ejemplares de especies nativas por hectárea, incluyendo Algarrobo Negro, Tusca, Espinillo y Molle de Beber. Se establece un cronograma de monitoreo trimestral para la calidad del aire y semestral para la estabilidad de taludes y el éxito de la forestación.
Conclusión
La Evaluación de Impacto Ambiental concluye que el proyecto genera un impacto negativo de importancia media en su situación actual, el cual se reduce a un nivel de importancia baja tras la implementación de las medidas de mitigación propuestas. El beneficio socioeconómico se refleja en la generación de empleo local y el suministro de insumos críticos para la industria de la construcción regional. La metodología de explotación simultánea con la remediación de pasivos mineros existentes permitirá, al finalizar la vida útil del yacimiento, la recomposición de las geoformas y la nivelación del piso de cantera para usos futuros compatibles con el entorno. Se determina que el proyecto es ambientalmente factible y se ajusta a la vocación de uso del suelo del sector.