Provisión de agua potable a las localidades de Subteniente Perín, Riacho de Oro y Lavalle en el sur oeste de la Provincia de Formosa

Ministerio de Planificación, Inversión, Obras y Servicios Públicos - Unidad Central de Administración de Programas (U.C.A.P.)
Formosa

Contexto

El presente Estudio de Impacto Socio Ambiental (EsIAS) se enfoca en el proyecto de infraestructura hídrica diseñado para garantizar la demanda de agua potable durante todo el año en las localidades de Puerto Lavalle, Riacho de Oro y Subteniente Perín, situadas en el sur del departamento Patiño, Formosa. Estas comunidades enfrentan desafíos históricos de acceso al recurso, y la obra se presenta como una solución integral que beneficiará directamente a una población estimada en 2.571 habitantes, basándose en proyecciones del censo 2010 y datos de usuarios actuales de servicios eléctricos. El proyecto se localiza a aproximadamente 188 km de la capital provincial, en una zona donde conviven poblaciones rurales y comunidades originarias de la etnia Qom. El marco legal que rige esta evaluación incluye la Constitución Nacional (Art. 41), la Ley General del Ambiente (N° 25.675), y normativas provinciales específicas como la Ley de Política Ecológica y Ambiental (N° 1.060), asegurando la protección de los derechos de los pueblos indígenas y la sostenibilidad del entorno natural.

Descripción Técnica

La obra consiste en la ejecución de un acueducto de agua cruda y la construcción de plantas potabilizadoras. Los componentes principales del sistema son:

El diseño contempla además obras eléctricas complementarias, oficinas, viviendas para personal y cisternas de almacenamiento de hasta 100 m³ para asegurar la reserva y distribución.

Medio Físico

El área de influencia se inserta en la unidad fisiográfica de la Llanura Chaqueña, específicamente en la interfase entre el antiguo delta y la planicie aluvial del Río Bermejo. La topografía es casi plana, con pendientes exiguas que oscilan entre el 0,16% y el 0,3%, lo que favorece la presencia de humedales en depresiones naturales. Geológicamente, la región está cubierta por sedimentos del periodo Cuaternario de origen loéssico, fluvial y lacustre. Los suelos predominantes son de tipo alfisoles o 'suelos grises', caracterizados por ser arcillosos, de baja permeabilidad y con un contenido de materia orgánica de bajo a mediano, lo que limita su aptitud agrícola pero permite el desarrollo de ecosistemas de pastizal y bosque nativo. El clima se clasifica como subtropical húmedo (Cfa), con una temperatura media de 22,9 °C y precipitaciones anuales de 1.281 mm, concentrándose las lluvias en el mes de noviembre.

Biodiversidad

El proyecto se localiza en la subregión del Chaco Oriental, definida como 'Chaco de esteros, cañadas y selvas de ribera'. La vegetación se distribuye en albardones que albergan selvas en galería y bosques altos, mientras que en los interfluvios anegables predominan pajonales, sabanas y palmares. Entre las especies arbóreas de interés se mencionan algarrobos e itines. En cuanto a la fauna, el estudio identifica la posible presencia indirecta de especies protegidas declaradas Monumentos Naturales Provinciales, tales como el Yaguareté, el Aguará Guazú, el Tatú Carreta y el Oso Hormiguero. Sin embargo, se destaca que la mayor parte de la traza del acueducto se encuentra en zonas ya intervenidas por el mantenimiento vial de la Ruta 95, lo que reduce la probabilidad de impactos directos sobre hábitats críticos. El PGAS incluye programas específicos para el manejo de fauna y vegetación para minimizar perturbaciones durante la fase constructiva.

Plan de Gestión

Se ha estructurado un Plan de Gestión Ambiental y Social (PGAS) integral que incluye 14 programas operativos para mitigar los impactos negativos detectados. Las medidas de mitigación clave (MIT) se centran en:

El seguimiento será realizado por un Responsable Ambiental del contratista mediante informes mensuales de cumplimiento.

Conclusión

El balance de los impactos ambientales y sociales del proyecto resulta altamente favorable. Si bien la etapa de construcción generará impactos negativos temporales de magnitud baja en la calidad del aire, ruido y estructura del suelo, estos son mitigables mediante la aplicación rigurosa de las buenas prácticas de ingeniería detalladas en el PGAS. No se han identificado impactos negativos insalvables que comprometan la viabilidad del proyecto. En contrapartida, el impacto positivo en la etapa de operación es significativo y de carácter permanente, traduciéndose en una mejora directa de las condiciones higiénico-sanitarias, la seguridad en el suministro hídrico y la dinamización de la economía local a través de la demanda de servicios y empleo. Se concluye que la obra es ambientalmente viable y socialmente necesaria para el desarrollo de la región centro-sur de Formosa.

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