Plan Integral Retiro – Puerto (PIRP) - Proyecto de Infraestructura Eléctrica de Media Tensión

Secretaría de Integración Social y Urbana (SECISYU) - GCBA
Buenos Aires

Contexto

El Proyecto de Infraestructura Eléctrica de Media Tensión se inserta en el Plan Integral Retiro – Puerto (PIRP), una estrategia multisectorial liderada por la Secretaría de Integración Social y Urbana (SECISYU) del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El objetivo central es la urbanización e integración social del Barrio 31, un sector históricamente postergado con altos niveles de degradación socioambiental y carencia de servicios básicos formales. El proyecto cuenta con financiamiento del Banco Mundial como parte del Proyecto de Transformación Urbana del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). El Barrio 31 abarca unas 32 hectáreas con aproximadamente 43.190 habitantes, quienes sufren un aislamiento geográfico y déficit habitacional crítico, especialmente en el sector del 'Bajo Autopista'. La intervención busca reemplazar las conexiones eléctricas informales y peligrosas por una red eficiente y segura que garantice el derecho a una vivienda digna y un ambiente sano.

Descripción Técnica

La obra consiste en la instalación de nuevos centros de transformación y el tendido de una red de alimentación de media tensión (MT) subterránea. El proyecto se divide en cuatro etapas técnicas:

Los centros de transformación serán mayoritariamente compactos tipo Autotrol Pampa 3. El tendido utilizará cables unipolares de aluminio o cobre con aislación de polietileno reticulado para 13,2 KV, instalados en zanjas de 0,50m x 1,10m con losetas de protección mecánica.

Medio Físico

El área de intervención está totalmente antropizada, situada sobre rellenos ganados al Río de la Plata en los últimos 150 años. La geología local se caracteriza por rellenos heterogéneos de limos y arcillas compactados con escombros (hasta 2m de profundidad) y sedimentos fluviales subyacentes. Hidrológicamente, se identifica un acuífero somero (napa freática) entre 1,17 y 2,0 metros bajo el nivel del suelo, lo que requiere medidas de depresión de napas en excavaciones profundas. El clima es templado húmedo, con vientos predominantes del NE que favorecen la dispersión de contaminantes atmosféricos. Sin embargo, la calidad acústica es crítica en las cercanías de la Autopista Illia, donde los niveles sonoros nocturnos alcanzan entre 74 y 79 dBA, superando los límites permitidos para zonas residenciales.

Biodiversidad

Debido a la intensa urbanización informal, la biodiversidad original ha sido drásticamente reducida. El arbolado urbano es prácticamente nulo y el espacio verde público es de solo 0,3 m2/hab, muy inferior al promedio de la ciudad. No se identifican hábitats naturales sensibles ni especies protegidas en el área directa. La fauna es de carácter sinantrópico, destacándose aves generalistas y una población significativa de animales domésticos en estado de abandono (perros y gatos). Se ha identificado una presencia importante de roedores, específicamente Mus musculus (ratón común) en domicilios, Rattus norvegicus (rata parda) y Rattus rattus (rata negra) en zonas con mayor altura de edificación.

Plan de Gestión

El Plan de Gestión Ambiental y Social (PGAS) establece programas de mitigación para las etapas constructiva y operativa. Durante la construcción, el Contratista debe designar un Responsable Ambiental y Social (RAS) y ejecutar medidas contra el polvo, ruido y vibraciones. Se destaca el Programa de Control Integral de Plagas, desarrollado con asesoría de la UBA-FCEN, que prioriza métodos físicos y biológicos, limitando el uso de plaguicidas químicos a los permitidos por la OMS y Banco Mundial. Otros programas clave incluyen:

Conclusión

El análisis concluye que el proyecto es ambiental y socialmente factible. Si bien la etapa constructiva genera impactos negativos transitorios (ruido, polvo, interrupción del tránsito), estos son de magnitud leve y mitigables mediante las medidas propuestas en el PGAS. Los impactos positivos de la etapa operativa son altos y permanentes, destacándose la mejora en la calidad de vida, el aumento de la seguridad eléctrica, la reducción de riesgos de accidentes por tendidos informales y la integración efectiva del tejido urbano del Barrio 31 con el resto de la Ciudad de Buenos Aires. La obra representa una solución estructural necesaria para revertir la degradación socioambiental y garantizar servicios básicos seguros para miles de ciudadanos.

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